Bueno, los quiero, adiós
Pues...ya nada, siento que cada vez es menos lo que tengo para decir. Pero pienso que debería escribir para tenerlo más claro, así es como funciona. No se como sucedió que trabajo 70 horas a la semana, de las cuales 10 se superponen con trabajo de docencia, osea me pagan por 80. Claro, al bolsillo no le cae nada mal, y uno se acostumbra a esa situación. Pero me canso, me ofusco, no puedo disfrutar el fin de semana con mi familia, complico la vida a mi madre para que me cuide la hija, en fin no es que pueda hacerlo siempre con buena cara. Y ahora estamos esperando un bebe, y aunque si es aplicable eso de que "estamos" en un aspecto emocional, pues en el aspecto físico soy yo la que pasa los estragos, los cansancios, las bajadas de presión con sus correspondientes lipotimias en pleno trabajo, y es un bochorno que te vean así, y no poder trabajar...y no querer tampoco....
Y aunque tal vez al bolsillo de ambos esposos se nos haga un poco difícil al principio, lo siento, ya no puedo, ya no quiero, ya no me satisface y además es hasta peligroso que siga en estos trajines. La prevención es evitar que pasen cosas malas, si pasaron pues ya fallaste, y por supuesto eso no queremos. Si otras mujeres lo logran pues bien por ellas, pero ese es el camino que ellas escogieron y tomaron su riesgo. En particular las emergenciólogas siempre me han parecido mujeres admirables, son tan activas, tan despiertas, pensaba que algunas tienen las hormonas tiroideas altas, les gusta estar ahí donde se cuecen las habas, son amantes de la adrenalina, y logran tener familias y equilibrar todo, me imagino que no es fácil pero lo hacen. Pero yo soy internista, las cosas que quiero hacer jamás incluyeron todo eso que anoté ahorita, yo siempre quise cuidar de los pacientes, siempre admiré a los médicos de cabecera, a los médicos familiares, me hice internista para tratar a la gente adulta y anciana, y ahora quiero acompañar en el final de la vida como médico paliativista. No incluye adrenalina, yo no soy hipertiroidea, yo necesito café todos los días para enfocarme en algo, yo necesito contemplar y observar y meditar sobre las cosas, no se improvisar, y así me pase 1000 años en la emergencia creo que no lograré ser como la gente de ahí. Y cada vez me vuelvo menos internista y más paliativista, cada vez me siento menos capaz de ordenar que le pongan una vía a un viejito sin pronóstico porque "eso es lo que hacemos aquí" (no es que esté mal, a veces se necesita, solo digo que no quiero ser yo la que lo haga).
Entonces, "con el dolor de mi alma", porque si tengo cariño a ese lugar donde me "hice varón", donde aprendí a no tener miedo a los pacientes "hecho cacho", además de un montón de cosas más, gracias a muchas personas mayores y menores que yo, tanto colegas médicos como otros compañeros del personal de salud, a los cuales ciertamente extrañaré, aunque seguro nos volvemos a ver en el medio. Pues, me despido, estoy en el proceso de despedirme, muy pronto. Han sido 2 años bonitos, y como dicen mi hijo va a ser "hijo de la emergencia", aunque ya no esté ahí cuando nazca.
Uno tiene que seguir adelante, y cuando escuchas introspectivamente tus verdaderos deseos, rara vez te arrepientes de una decisión. Es difícil irse pero una vez que lo has hecho, si las razones son buenas, ya no te pesa más sino que te sientes mejor.
