Through the Looking-Glass

Parody: one of the best re-inventions of man

sábado, noviembre 26, 2022

Los Límites

(Escrito en septiembre 2021) 

Bueno, aquí estoy yo, que en un punto me sobrecargué de cosas y responsabilidades, en un punto me llegué a quemar al tratar de ayudar a mucha gente a la vez, probando el conocido dicho "el que mucho abarca poco aprieta". Pero lo que no me imaginé era la forma en que iba a repercutir en mi familia, sobretodo en mis hijos. Era obvio retrospectivamente, como suele ser. 

Y ahora finalmente estoy en terapia, siendo que antes yo era la que se encargaba que todos en mi casa asistan a sus terapias, debí haberme sospechado que yo era la que más issues tenía. Entonces lo primero que me dijeron es que es "una cuestión de límites". Y yo al principio no tenía idea con qué se comía eso, ni por qué me lo repiten tanto, porque es algo que ya  me habían dicho mucho las psicólogas que han visto a mi hijo menor, y hasta ahora me confunde un poco, porque son cosas que yo daba por sentado pero que al parecer no son tan obvias como yo pensaba. Aunque nunca me he sentado a reflexionar sobre eso, hasta ahora.

Al no reconocer mis propios límites lo único que logré fue un desempeño mediocre en todas mis actividades, no logré ayudar de manera tan eficaz como quería, y me terminé quemando yo misma, llegando ahora a estar en el lado de necesitar la ayuda. 

Entonces cuáles son las líneas que tengo que poner? Debería comenzar por reconocerme cómo soy ahora, que no soy la misma que la última vez que hice ejercicios de introspección, que fue prácticamente en la adolescencia. Una vez que supe quién era me dirigí a buscar el conocimiento y a querer cambiar el mundo, pero muchas cosas pasaron en el camino desde entonces. Principalmente, que ya no estoy sola. Tengo mi propia familia dentro de la cual me desarrollo, a la cual tengo que ponerle más atención y esfuerzo, tengo unos guagüitos que están creciendo y un esposo en una relación romántica que también hay que fomentar. Ellos deben ser las personas que más me necesitan en el mundo, ahorita. 

Todos los demás se pueden batir solos. Para los pacientes hay otros médicos, incluso para los míos. Es más tendría que exigirles más a los residentes que son los que cuidan mis pacientes cuando yo no estoy. Y para los otros proyectos de voluntariado que tengo, hay otras personas, y talvez podría retomar en algún momento cuando ya esté más organizada y más consciente de las cosas que puedo y n o puedo hacer.

Para empezar que aún si no tomo ni un proyecto nuevo, tengo full pendientes de cosas ya empezadas, como cursos, una maestría, mil libros sin leer. Qué va a ser justo vivir así. Tengo que pararme duro aquí.

Entonces:

- No proyectos nuevos. No cursos nuevos.

- No gestionar cosas del trabajo fuera del horario de trabajo, excepto las preguntas de los residentes que eso sí me toca.

- No dar mi celular a las familias. A las que ya lo tienen no contestar en horas de descanso.

- Avanzar lo que más se pueda de los proyectos que  ya existen en horario de trabajo.




El Reino Durmiente

Había una vez un reino, con un Rey y una Reina que lo tenían todo. Pero lo único que faltaba en su vida, que añoraban más que nada, era un hijo.  

Este hijo era un ser tan deseado que se esforzaron mucho, lo intentaron todo, y cuando por fin se embarazaron, toda la gente del reino se sintió muy feliz por ellos. 

Cuando la niña nació le nombraron “Aurora”, porque era el sol levantándose para ellos, su esperanza, la luz que llegó a sus vidas.  

Hicieron una fiesta para celebrar, con muchos invitados, que vinieron a expresarles sus felicitaciones por haber logrado esta victoria. Todos sus amigos estuvieron ahí, hasta las hadas del bosque estuvieron ahí.  


Por supuesto, ella estaba destinada a ser hermosa, talentosa y perfecta, desde el momento en que nació. Ese era el destino otorgado por las hadas.  


Pero también estaba condenada a morir joven. Ese también era el destino otorgado por el ser más maligno y odiado, porque quién más podría otorgar algo así.  


No, eso no puede pasar, vamos a cambiarlo. Vamos a cambiar el destino y ella no va a morir, solo va a dormir hasta que un beso mágico de amor verdadero la despierte.  


Y se supone que eso nos va a calmar, pero no es suficiente, así que vamos a esconderla de todo el mundo en la parte más profunda del bosque, para que pueda ser tan perfecta como es, lejos de todo y de todos.  


Sólo las hadas podrán cuidar de ella, y ella conocerá la felicidad. Hasta sus padres que la quieren tanto estarán lejos, para que ella pueda seguir viva. Y vamos a destruir todo objeto con el que pueda hacerse daño, no dejaremos uno solo sobre la tierra. 


Aunque estuvo tan lejos, pudo conocer el amor. Probablemente también el sufrimiento. Pero llegó el día y pensábamos que estaba segura, que ya era tiempo de enfrentar al mundo, después de todo ya casi era adulta.  


Vino al palacio. Era belleza y gracia encarnadas. Era perfecta y todos la amaron. Aunque ya era una adolescente, todos la amaron porque la amaban desde que nació. Desde antes de nacer. 


Se lastimó, y no fue su culpa, fue más culpa del destino, de las hadas incompetentes, de los seres malignos, de los padres distantes, de los malos novios, el mundo falló, el reino, la comunidad. 


Aun así, la amaban, y la amaron tanto, que cuando se pinchó, como estaba predestinado, y cayó dormida, todo el reino, todo el mundo se detuvo.

 

Pero no estaba condenado a detenerse (¿o sí?). Simplemente se detuvo por el increíble dolor, por la tristeza paralizante. Tenía que detenerse, no podía continuar. Todo un reino decidió dormir junto con su princesa. 

 

Y solo un milagro puede despertarlo. Puede despertarlos. Eso se supone que debe pasar. Talvez en cien años. Y talvez seremos todos felices, cuando nos volvamos a encontrar.

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