Through the Looking-Glass

Parody: one of the best re-inventions of man

miércoles, enero 03, 2024

Historia de Martita Estela

 

Por Tatiana Fernández Dávila (escrito 4/7/2023)

Mi Abuelita Albita Molina me contó esta historia, de su hijita que falleció poco después de nacer. Trataré de acordarme de sus palabras lo más exactas posible. 

 

Mi esposo ganaba poco y se gastaba por su lado. Yo estaba embarazada de mi sexta hijita, pero no tenía nada para darles a mis hijos chiquitos. Tenía unas pocas papas y les estaba cocinando, cuando se me acabó el gas. No supe qué hacer, me puse a llorar y a rezarle a Dios. Le dije “por favor Diosito, te entrego a mi hijita, pero ayúdame a que sobrevivan mis otros hijos”. Fui a ver las papas, y se habían cocinado con el agua como se logró calentar. Poco después me vino el parto, a los 7 meses. Mi hijita era pequeñita y me miraba con ojitos chuspis, pero sabíamos que estaba enfermita. El Pocho logró llevarle a hacerle bautizar. Poco después se murió mi hijita. Yo sufrí como no tienes idea. Pero una noche tuve un sueño, sentí que mi cuerpo se partía en dos, y la parte de arriba subió al cielo, a las nubes. Había una señora y alrededor un montón de niñitos tocando instrumentos. La señora me hizo señas de qué quería, le dije “mi hijita, quiero ver a mi hijita”. Entonces se acercó a mí una niña pequeña de unos 6 años (no bebé como era), no me abrazó, pero me saludó y me dijo que no sufra, “yo soy la más feliz, la más feliz”. Me quedé tranquila porque ella estaba bien. Luego bajé de golpe a mi cuerpo. Desde entonces me sentí mejor y le agradecí a Dios. Luego las cosas mejoraron poco a poco. Eventualmente tuvimos esta casa, gracias a Dios y a mijita.