Through the Looking-Glass

Parody: one of the best re-inventions of man

lunes, diciembre 29, 2025

HISTORIA DE LINA Capítulo 8: Último intento

Seguimos con terapia psicológica particular que se podía tener más seguido, además de las citas que nos daban del instituto de psiquiatría. Nos enfocamos en que realizara actividades gratificantes, salimos a lugares como familia, tomamos vacaciones, hicimos las tareas que nos mandaban en la terapia familiar, jugamos juegos, vimos películas y series juntos. Fuimos a convenciones y hasta volvió a disfrazarse. Seguimos en los tratamientos, tomamos las pastillas.  

Eventualmente pudimos conocer al novio, que obviamente también tenía problemas psiquiátricos. En el centro nos dijeron que no se deberían ver entre pacientes una vez egresadas de la institución, pero cómo impedir eso, si se camuflan los números de teléfono y se llaman. Cómo no dejarle que vea a personas con las que compaginó tan bien, que eran sus pares, que tenían los mismos problemas. Yo pregunté si era posible hacer grupos de apoyo y me dijeron que no era recomendable.  

No quiso regresar al colegio en el que estaba. Estaba enojada con el colegio. Pero el colegio estaba aceptando las adecuaciones curriculares que enviaron desde el instituto. Me costaba que haga los deberes, no quería entrar a las clases, creo que no se comunicó con sus compañeros. En general decía que no le interesaba el colegio ni la universidad, que no le veía objetivo. Decidimos sacarle de ese colegio y cambiarle a otro, pero me dieron largas para los trámites. Mandaron una trabajadora social que iba para ver si cómo era el ambiente familiar. Lina fue cortante con ella, le dijo que no quería regresar. En una conversación con su psicólogo le dijo que el slogan “ser más para servir mejor” le había hecho sentir por muchos años que “si no soy más, no sirvo”.  

Por fin le pude cambiar de colegio a uno donde trabaja el Papá de ella, y sí sintió que era más suave el trabajo, pero aún así me costaba hacerle hacer los deberes y estudiar. Yo misma le hice muchos deberes. Al principio el trabajo era virtual pero eventualmente ya fue presencial, y nos estábamos organizando para llevarle, porque era un poco más lejos de la casa. El plan era, siempre fue, cambiarnos de casa e irnos a vivir al valle de los Chillos donde pudieramos estar más lejos de los nuevos colegios y más cerca del resto de la familia. Ella sabía eso, yo estuve viendo casas en internet con ella.  

Le buscamos cursos y hobbies, ella siempre siguió dibujando, tanto en papel como en digital. Era su forma de expresarse, de desahogarse, y también pensaba vivir de eso. Pensaba mucho en formas de ganarse la vida. Por eso también le puse en un curso de cupcakes, los hacía muy ricos. Yo le comisioné unos para mí y los regalé a mis compañeros en navidad. Hasta el día anterior a su muerte horneó cupcakes. Pensaba en ponerle en algo de gastronomía, pero iba a ser muy pesado. No encontré ningún curso de música en ese momento, porque todavía estábamos en la pandemia. 

Pero claro había días y días. Todavía seguía con crisis de vez en cuando, temblaba, en la última cita con el psiquiatra le subió el antidepresivo. Me dijo que si hay algún intento autolítico habría que ingresarle de nuevo, yo pensaba más en cosas como rasguños en los brazos y piernas.  

Parece que las cosas con el novio no iban tan bien, como que se desaparecía, como que él no tenía una buena autoestima y ella se culpaba por eso. Creo que se frustraba porque pensaba que tenía que hacer feliz al novio. Supe que estuvo internado otra vez.  

Me pidió que le compre una tela de peluche e hizo un conejo para su novio. Se demoró toda la noche y se pinchó un poco, lo cosió a mano. Le quedó bien lindo. Sé que se lo dio, no se cuál fue el resultado. No podía indagar tanto en esa parte, no se abría conmigo.  

También le puse en un curso de tatuaje, que se le iba a dar bien por sus habilidades artísticas, y tiene un poco más de salida económica. Era los sábados. Esos sábados también nos estuvimos paseando por ese barrio. Le fue bastante bien, parecía satisfecha en ese aspecto. Pero había una ambigüedad ese último mes, parecía inestable. Se graduó del curso y me dio el diploma 3 días antes de su partida. Ese sábado tenía una marca en el cuello, me dijo que no sabía de qué era, que tal vez se hizo con un collar que se había comprado recién. Yo pregunté “no me mentirías acerca de esto, ¿verdad?” y ella me miró a los ojos y me dijo que no. Y yo le creí.  

Itsy bitsy spider, by Len

lunes, diciembre 22, 2025

HISTORIA DE LINA Capítulo 7: Campamento de verano

Pasó un mes y seguía en la misma condición. En la siguiente cita con Psiquiatría el Dr. me dijo que recomendaba internación. Ese mismo día le internamos, pero debimos haber llegado antes para encontrar al médico tratante. Llegamos media hora tarde. Le revisó la doctora residente de turno y tenía todos los criterios para depresión y todas las indicaciones de ingreso. Ella quiso llamar a dos de sus amigas, luego de eso quedó más contenta, y casi me arrepiento de ingresarle. Pero mi esposo me dijo que no me olvide de la indicación. Ese día fue muy difícil. Los siguientes días también, realmente yo estuve en cama el resto de la semana.  

Fue un mes y una semana de hospitalización. Yo pasé realmente mal, tratando de reestructurarme en terapia. Fui lo mejor familiar de paciente posible, fui a las horas correctas, traté de no molestar, llamé todos los días, compré todo lo que había que comprar y más. La gente trataba de animarme. Como tenía licencia para el trabajo, cuando me sentía mal no iba. A los niños de la familia les dijimos que Lina estaba en un campamento. Mi papi estaba de viaje, a él no le dijimos nada hasta que volvió.  

Poco a poco fui viendo que ella estaba mejor en las conversaciones. Conversaba con los profesionales, pero yo vivía una realidad diferente a la de ellos. No es que entendía todo, pero estaba confiando en su sistema. Adentro estaba en un ala con 14 chicas más, estaba interactuando, les llamaba amigas, se preocupaba por ellas. Moví unas palancas y tuve acceso a la historia clínica. Así supe con quién se llevaba, y supe que estaba de novia con una. Anoté todos los teléfonos por si se necesitaban en el futuro. 

Salió y le fuimos a recoger con mi Papi. Estaba contenta, se le veía más abierta, menos tímida. Me contó todo lo que había hecho, a las personas que había conocido, sobre ellas y lo que hacen, sobre los problemas que tienen, las cosas que dibujaron juntas, sobre su novio (porque, aunque era una chica le llamaba novio y pronombres masculinos). También me contó que estaba pensando en adoptar el nombre masculino Len, pero que yo le podía seguir llamando como siempre. Yo le dije que entonces me iba a tatuar una flor de loto, que en japonés se llama “ren” y se escribe igual que Len.  

En su blog de Tumblr dice que sus pronombres son “they/them”, es decir, pronombres agénero. 

 


lunes, diciembre 15, 2025

HISTORIA DE LINA Capítulo 6: I have crippling depression

Al principio de la pandemia, se podría decir que estábamos contentos. Todo era silencio, hubo días de vacación, los niños estaban felices de no ir a la escuela, pudimos hacer actividades diferentes entre todos.  

Pero poco a poco se fue deteriorando la situación, con estrés, aislamiento, cada cuál por su lado, en su cuarto, en su computadora. Yo sí tenía que ir presencial al trabajo. En la escuela muchos deberes que tenían que hacer solos. En los grupos Lina era la que hacía la mayoría de las actividades porque no se comunicaban lo suficiente para dividirse bien. Su terapeuta salió del centro de psicología a donde íbamos y nos dijeron que no estaba haciendo terapia virtual. No se me ocurrió buscarle enseguida. 

Un día me pidió reunirse con su amiguita “la esposa”, y yo le puse peros porque estábamos tan nerviosos con lo de la pandemia, y creíamos que mientras más lejos de la gente mejor. Nos reunimos en un parque, super abierto, nos quedamos por ahí mientras ella estaba con la amiguita. Pienso que lo hicimos incomodo. 

Mi otro hijo tenía 7 años, no ponía nada de atención a las clases. Entonces yo decidí cambiar de horario cuando empezó el nuevo año lectivo. Trabajaba de 11h30 a 20h00, en la mañana le ayudaba al pequeño, y Lina estaba en las clases de su curso. Llegaba de noche, a saludarles y conversar con todos luego del protocolo de sanitización. Lina se quedaba hasta muy tarde haciendo deberes, u otras cosas. Se aisló mucho, y yo tenía que escribirle a mi esposo para que le vaya a ver. Yo seguía en la asociación y el voluntariado. 

De esa época son los dibujos más difíciles de ver, porque ella dibujaba lo que sentía. El cansancio fue llegando. Hacia el final del año lectivo las notas fueron bajando. Finalmente me dijo que se sentía muy cansada, que le parecía oír voces, que había tenido pensamientos suicidas, y que quisiera seguir con terapia. 

En eso no me demoré, le busqué al terapeuta de inmediato. Ese mismo fin de semana tuvimos cita y me encendió signos de alarma. Me dijo que requería atención psiquiátrica, y que, aunque no era experto en el asunto, le parecía que podía tener una personalidad disociativa.  

Pocos días después le llevé donde un psiquiatra que trabajaba en mi clínica, empezamos antidepresivos. Le chequeamos más seguido, lo cual le molestaba un poco a ella. Salimos a lugares. Me cambié de horario al de la mañana. Continuamos con terapia.  



domingo, diciembre 07, 2025

HISTORIA DE LINA Capítulo 5: Adolescente edgy

Mas o menos coincidió con la secundaria, que se empezó a retraer. Más tímida, menos dispuesta a estar entre gente, no quería salir con la familia. Los clubes a los que iba, el coro y la danza, ya no le gustaban, decía que era porque había muchos niños pequeños y eso le bajaba el nivel. Intentó entrar a un club de campamentos, pero no duró mucho. Entró a uno de Dungeons and Dragons, y ahí estaba bien hasta que llegó la pandemia. 

En una ocasión ella quiso audicionar para un evento musical, y el primer día se puso tan ansiosa que no se atrevió a audicionar. Al día siguiente no le fue bien y vino a casa muy triste. Yo no le ingresé en un curso de canto pronto, no me apuré. Teníamos piano en la casa de mis papás, y un órgano viejito en casa, pero no le compré un piano eléctrico con que pudiera expandir su aptitud musical. Estaban por formar una pequeña banda, pero solo alcanzaron a tener una reunión antes de la pandemia. 

Siempre fue muy buena en el dibujo, quería mejorar y encontrar su estilo. También se le daba en la parte digital, y en muchas tareas en grupo de la escuela hizo edición de video, de sonido, dibujo digital, por eso le puse una aplicación más avanzada de diseño. 

Las fiestas no le hacían gracia, ni las convenciones donde antes nos divertíamos. Nosotros tratamos de apoyarle porque pensábamos que era la adolescencia, y porque tampoco somos tan buenos para socializar.  

Una vez hubo una fiesta del curso, pero nos llamaron porque Lina tuvo una crisis de ansiedad. Mi esposo y yo fuimos volando a recogerle, le encontramos llorando, y ella no sabía por qué. No podía explicarlo. 

Por esta época yo estaba ocupada con actividades de una asociación de mi gremio, y de un voluntariado. Estábamos en un evento de mi voluntariado, y ella fue con cosplay, pero estaba sintiéndose ansiosa. Fuimos a ver los stands, y se acercó un chico del voluntariado, que tiene autismo, y buscó conversar con ella. Yo pensé en ese momento que tal vez se acercó para hacerse amigo, pero al irse ella al baño, él me empezó a hacer preguntas sugiriendo que tal vez ella tenía autismo, y me ofreció su grupo de apoyo. Tal vez me hubiera acercado, pero poco después vino la pandemia. 

Encontré un escrito de ella que decía “por qué no puedo ser tan alegre como antes, por qué crecí para convertirme en una adolescente edgy”. 



lunes, diciembre 01, 2025

HISTORIA DE LINA Capítulo 4: Friendship is magic

Tenía algunas amigas cercanas, no eran muchas, pero sí loqueaban como todas las niñas. Tenía amigos en su grado y en un grado más abajo. Me daba miedo darle libertad, pero sí lo hice, no le prohibí salir con amigos cuando se prestaba la oportunidad. 

Cometí el error de darle celular muy temprano, 10 u 11 años, aunque era un teléfono chimbito. Fue para que juegue Pokémon Go con nosotros, pero pronto se salió y prefirió otras cosas. La red social era amino. Y a las amiguitas también les gustaba.  

Se que estuvo en chats donde jugaban a los roles, cada cual chateaba en personaje. A veces dibujaba esos personajes. 

Cómo a los 11 me dijo que tal vez era bisexual. Yo no iba a tener ningún problema con eso. Tengo algunos amigos LGBT,  que puede haber dificultades, pero no lo consideraba algo definitivo porque ella era muy joven.  

Fuimos nuevamente a Chile, pasamos lindo con ella y con mi papi. Estaba un poco tímida, pero se llevó bien con los primitos de allá. 

También le comencé a mandar al curso de música de Franz Liszt en las vacaciones, y pasó bien ahí. Tenía una amiga en la que tenía un crush. Otra vez, le apoyamos. Incluso le llevamos a la kermesse del colegio de la niña.  

En la escuela hubo una amiguita a la que le decía su esposa. Al principio pensé que era de broma, pero cuando  que le hizo un anillo me empecé a dar cuenta que Lina sí tenía sentimientos por ella. Me parece que ni para ella eran tan claros. Me preguntaba si la otra niña correspondería sus sentimientos. Mi miedo era que le rompieran el corazón. Estuve pendiente, pero al margen. Ahora sé que sí le correspondió, pero tal vez era confuso para las dos.  

Ella me contaba suficientes cosas como para saber qué veía y qué leía. Una vez nos llamaron de la escuela porque con una amiga habían dibujado un personaje gay. Yo sabía de qué serie era, nunca me pareció algo malo. Le apoyamos esa vez, pero me parece que le afectó un poco chocar con esa pared. Ya era la secundaria. Desde ese momento buscamos asistencia psicológica.