HISTORIA DE LINA Capítulo 7: Campamento de verano
Pasó un mes y seguía en la misma condición. En la siguiente cita con Psiquiatría el Dr. me dijo que recomendaba internación. Ese mismo día le internamos, pero debimos haber llegado antes para encontrar al médico tratante. Llegamos media hora tarde. Le revisó la doctora residente de turno y tenía todos los criterios para depresión y todas las indicaciones de ingreso. Ella quiso llamar a dos de sus amigas, luego de eso quedó más contenta, y casi me arrepiento de ingresarle. Pero mi esposo me dijo que no me olvide de la indicación. Ese día fue muy difícil. Los siguientes días también, realmente yo estuve en cama el resto de la semana.
Fue un mes y una semana de hospitalización. Yo pasé realmente mal, tratando de reestructurarme en terapia. Fui lo mejor familiar de paciente posible, fui a las horas correctas, traté de no molestar, llamé todos los días, compré todo lo que había que comprar y más. La gente trataba de animarme. Como tenía licencia para el trabajo, cuando me sentía mal no iba. A los niños de la familia les dijimos que Lina estaba en un campamento. Mi papi estaba de viaje, a él no le dijimos nada hasta que volvió.
Poco a poco fui viendo que ella estaba mejor en las conversaciones. Conversaba con los profesionales, pero yo vivía una realidad diferente a la de ellos. No es que entendía todo, pero estaba confiando en su sistema. Adentro estaba en un ala con 14 chicas más, estaba interactuando, les llamaba amigas, se preocupaba por ellas. Moví unas palancas y tuve acceso a la historia clínica. Así supe con quién se llevaba, y supe que estaba de novia con una. Anoté todos los teléfonos por si se necesitaban en el futuro.
Salió y le fuimos a recoger con mi Papi. Estaba contenta, se le veía más abierta, menos tímida. Me contó todo lo que había hecho, a las personas que había conocido, sobre ellas y lo que hacen, sobre los problemas que tienen, las cosas que dibujaron juntas, sobre su novio (porque, aunque era una chica le llamaba novio y pronombres masculinos). También me contó que estaba pensando en adoptar el nombre masculino Len, pero que yo le podía seguir llamando como siempre. Yo le dije que entonces me iba a tatuar una flor de loto, que en japonés se llama “ren” y se escribe igual que Len.
En su blog de Tumblr dice que sus pronombres son “they/them”, es decir, pronombres agénero.


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