Through the Looking-Glass

Parody: one of the best re-inventions of man

lunes, diciembre 15, 2025

HISTORIA DE LINA Capítulo 6: I have crippling depression

Al principio de la pandemia, se podría decir que estábamos contentos. Todo era silencio, hubo días de vacación, los niños estaban felices de no ir a la escuela, pudimos hacer actividades diferentes entre todos.  

Pero poco a poco se fue deteriorando la situación, con estrés, aislamiento, cada cuál por su lado, en su cuarto, en su computadora. Yo sí tenía que ir presencial al trabajo. En la escuela muchos deberes que tenían que hacer solos. En los grupos Lina era la que hacía la mayoría de las actividades porque no se comunicaban lo suficiente para dividirse bien. Su terapeuta salió del centro de psicología a donde íbamos y nos dijeron que no estaba haciendo terapia virtual. No se me ocurrió buscarle enseguida. 

Un día me pidió reunirse con su amiguita “la esposa”, y yo le puse peros porque estábamos tan nerviosos con lo de la pandemia, y creíamos que mientras más lejos de la gente mejor. Nos reunimos en un parque, super abierto, nos quedamos por ahí mientras ella estaba con la amiguita. Pienso que lo hicimos incomodo. 

Mi otro hijo tenía 7 años, no ponía nada de atención a las clases. Entonces yo decidí cambiar de horario cuando empezó el nuevo año lectivo. Trabajaba de 11h30 a 20h00, en la mañana le ayudaba al pequeño, y Lina estaba en las clases de su curso. Llegaba de noche, a saludarles y conversar con todos luego del protocolo de sanitización. Lina se quedaba hasta muy tarde haciendo deberes, u otras cosas. Se aisló mucho, y yo tenía que escribirle a mi esposo para que le vaya a ver. Yo seguía en la asociación y el voluntariado. 

De esa época son los dibujos más difíciles de ver, porque ella dibujaba lo que sentía. El cansancio fue llegando. Hacia el final del año lectivo las notas fueron bajando. Finalmente me dijo que se sentía muy cansada, que le parecía oír voces, que había tenido pensamientos suicidas, y que quisiera seguir con terapia. 

En eso no me demoré, le busqué al terapeuta de inmediato. Ese mismo fin de semana tuvimos cita y me encendió signos de alarma. Me dijo que requería atención psiquiátrica, y que, aunque no era experto en el asunto, le parecía que podía tener una personalidad disociativa.  

Pocos días después le llevé donde un psiquiatra que trabajaba en mi clínica, empezamos antidepresivos. Le chequeamos más seguido, lo cual le molestaba un poco a ella. Salimos a lugares. Me cambié de horario al de la mañana. Continuamos con terapia.